Trescientos sesenta y cinco días , un millón trescientos catorce mil minutos de iras, peleas, llantos, ruegos, abrazos, besos, dolor. ¿ Increíble verdad?, Era yo, la que me repetía una y otra vez a mi misma que no podría sin vosotras, que sería superior a mi, y no eran solo palabras, porque todo ha cambiado desde entonces, me abristeis los ojos, quizá demasiado pronto, pero que demonios, lo hicisteis de todos modos, y si, preferiría no haberlos abierto si tenía que ser de este modo.
El dolor aún sigue ahí, permanente, camuflado con la de miles de sonrisas disfrazadas y las que salieron de verdad, pero aún recuerdo aquel día, y no, nunca quise creerlo, pero es el mismo dolor el que me hace ver la realidad. Nadie, nadie sabe nada, todo queda aquí conmigo, hasta que llegue la persona con la que compartirlo de verdad.
Echo de menos nuestras conversaciones, nuestras risas, regañinas y nuestras caídas juntas, recuerdo cuando volvíais, lo bien que lo pasábamos y lo mucho que nos costaba despedirnos. Lo último una colleja por tu parte y un beso en la mejilla de la suya , fuimos lejos, 7 días , no diré que los mejores de mi vida pues aún me quedan miles de días por vivir, o eso creo. Pero los hicisteis únicos, como todos en los que os presenciabais, todo.
¿Y después de todo esto qué? Mierda, mierda, todo fue mierda, hasta hoy, que ni siquiera sé quien soy porque he de descubrirme a mi misma, y sí, todo ello ayudó demasiado, pero ni yo lo merecía ni vosotras tampoco.
Son pasos cortos, me topo con muchas piedras en el camino, las que puedo las salteo y con las que no , tropiezo.
Luego llegó Diciembre, bueno, al menos se fue con vosotras, pero volvió a dejarme desamparada, y bueno, solo puedo seguir adelante es la única opción que no perjudique a quien quiero.
Feliz estancia.
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