Tú sembrarás en cada duda un adjetivo bonito, en cada complejo tu boca le hará el amor a mi ego, en cada herida otra más, en cada luz otro eclipse, en cada ron dos besos.
Conté hasta diez, pero ya no estabas.
¿Dónde coño te has metido? Que me faltas, chaval.
Gritar tu nombre desde el Empire State y que todos los hombres quisieran llamarse como tú, amanecer en Nueva Delhi y mordernos el hambre, conseguir que los canales de Venecia se sonrojaran de pudor ante tus brazos.
-Si no me voy nunca me echarás de menos.-dijiste.
Y cada día te tengo que ver marchar , desaparecer como si te tragase la calle.
Formas un lugar donde buscarnos a tientas, hablarnos a roces, mientras las calles nos pierden y cada metro de distancia se nostalgia entre nosotros.
162 cm de miedo, de ira, de llantos, de alegrías cuando me besas, el hambre cada vez que me muerdes los labios, las ganas cuando tu índice se desliza sobre mi piel, cuando me atrapas y sólo soy una presa a punto de ser devorada, 162 cm de esperanzas, de bipolaridades, de gritar tu nombre a mitad de la noche.
Como decir sin que suene arrastrado que no quiero que te vayas nunca de mi lado.
Como decir sin que suene a masoquismo que quiero que te claves en mi como un calendario en la pared.
Como decir sin parecer una cría que eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Soñar siempre es una buena opción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario