Morderte la mejilla y que me respondas con un beso suave, correr de punta a punta del universo sabiendo que estarás conmigo. No me importan tus fallos puesto que son los que completan tu perfección, me encanta verme reflejada en tus ojos color caramelo y no tengo más que bajar un poco la mirada para rebosar de felicidad, en esa sonrisa tan tuya, donde me pierdo y solo tú me puedes encontrar. No, no quiero que te vayas y sé que es lo mejor para ti, pero voy a estar aquí para ti, mi reloj será el que mida el tiempo que falta para verte. Estamos superando tantísimas cosas juntos que ya perdí la cuenta, esas rabietas de niña que me dan de las cuales tus besos son su mejor caramelo. Que yo no quiero nada, simplemente que estés conmigo.
Cierro los ojos y te veo ahí enfrente, te diriges hacia mi, levantas tu cabeza y me miras y pronuncias mi nombre, me besas y oh dios, me siento tan viva al tenerte conmigo. Fundirme contigo en el abrazo más cálido, tanto que sienta ardor por mi propio cuerpo, tenerte ahí delante diciendo que me amas y luchar por que no te falle la voz, es imposible, y volvernos a besarnos. Y es que la mayoría de las veces con un beso sabemos decirlo todo.
Que me sorprendas un día con un mensaje en el móvil en el que ponga "Eh, ¿puedes bajar a tu puerta? Aquí hace demasiada calor" Y encontrarte ahí con tus manos metidas en los bolsillos y esa sonrisa de la cual soy el motivo, es tan genial.
Echaré de menos todas estas cosas, pero no puedo estar mal, porque mientras vuelves serán las ganas de verte las que me hagan seguir adelante.

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